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Y volvió una noche

Luego de tres años, Peñarol regresa a la Copa: lo espera Independiente



 

No va a ser un partido más. Tampoco un partido cualquiera. El de esta noche (madrugada del jueves, en realidad), será el regreso de Peñarol a la Copa Santander Libertadores. Y lo hará ante un rival durísimo como el Independiente Medellín, un equipo que tiene la típica escuela colombiana de fútbol pulido y buen trato de pelota, pero que busca un mismo objetivo: pasar a la fase de grupos del máximo evento continental.

Ya lo dijo Julio Ribas antes de partir a Colombia: "la Copa es nuestro máximo sueño, y el de todo peñarolense".

Bajo esa premisa, el conjunto aurinegro empezará a dar sus primeros pasos en la primera fase de la Libertadores.

Es que la expectativa es mucha. Y no sólo en Peñarol. Los cables de las agencias noticiosas destacan que uno de los hechos salientes de esta edición número 50 de la Copa, es el regreso "del primer bicampeón" al torneo.

La historia lo obliga a ser protagonista. A jugar cada partido como si fuese una final. Y ese argumento lo maneja muy bien el entrenador del Independiente Medellín.

Santiago Escobar fue claro cuando le preguntaron por el rival de esta primera fase: "Conocemos la historia, los títulos que tiene Peñarol. Sabemos que es un adversario duro pero también sabemos que tenemos que ganar en casa".

Los aurinegros trabajaron ayer en doble turno. Por la mañana, hicieron movimientos tácticos en la Hostería Llanogrande y por la noche, fueron a reconocer la iluminación y el estado del campo de juego del "Atanasio Girardot", escenario donde se va a disputar el encuentro.

Pese al escaso tiempo que Ribas tuvo para trabajar con el plantel, hay confianza en lograr un buen resultado: "siempre hay que trabajar todo, en fútbol no se puede dejar nada librado al azar. No se puede decir que en el fútbol lo más importante es la motivación, porque también lo son los aspectos estratégicos y la táctica. Pero para lograr los mejores automatismos, es indudable que se necesita tiempo", dijo el entrenador aurinegro previo a su partida.

La situación del conjunto colombiano es distinta. Escobar quiere sacar provecho de ello. Si bien cambió el plantel y logró incorporaciones de última hora, su equipo sabe lo que quiera y tiene el automatismo que todo cuadro necesita. "Trataremos de sacar el máximo provecho de nuestra localía y del rodaje que adquirimos en los encuentros amistosos".

El entrenador de Independiente, sabe que tiene que sacar ventaja en casa para poder encarar la revancha con mayor tranquilidad.

"Estos partidos de ida y vuelta son duros. Y muy distintos. Si logramos ganar con claridad, la responsabilidad pasa para ellos".

El "Atanasio Girardot" es un escenario difícil y se presume que va a estar colmado. El "DIM" (así le dicen al Independiente Medellín) es un club popular, con una parcialidad seguidora.

Las entradas que se pusieron a la venta en forma anticipada se agotaron rápidamente. Eso demuestra que la expectativa en la afición es enorme.

Los 1.536 metros sobre el nivel del mar no parecen ser un escollo extra, aunque la humedad y el clima afectan a aquellos equipos que llegan del llano.

Lo que sí es todo un tema es la bajada a la ciudad. Un periplo que tiene dos caminos. El más largo es mucho más recto y con mucho tránsito y el más corto es un verdadero embudo en la montaña, con una carretera estrecha que tiene rocas de un lado y precipicios del otro.

Después, en la cancha, será una historia diferente. Allí se las verá con un equipo veloz, dinámico, explosivo. Con atacantes rápidos y contundentes.

Lo cierto es que para Peñarol no va a ser un partido más. Será el partido del regreso, el de la vuelta a la Copa Libertadores de América. Y será, también, el del retorno de Julio Ribas a la conducción técnica de los aurinegros.

Los primeros pasos nunca son sencillos. Hay que mantenerse en pie y tratar de no caerse.


El País Digital.

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