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ALBERTO WOLF Y LOS TERAPEUTAS CIERRAN EL AÑO EN BJ
Nuevo disco de “Mandrake”

Hoy a la medianoche en BJ Bar (Soriano 820) Los Terapeutas despiden el año y celebran la publicación de su flamante disco “De”, en el que Alberto “Mandrake” Wolf se muestra más introspectivo.

Alberto Wolf es uno de los grandes personajes bohemios que habitan nuestro rock autóctono. Siempre más cerca de lo volátil y abstracto que de lo terrenal, el creador de “Amor profundo” es también un fiel cronista de las atmósferas montevideanas. El líder de Los Terapeutas esta vez se despachó con “De”, una serie de nuevas canciones que remiten a personas, sentimientos y lugares.

El disco comienza con “De desesperados”, inspirada en una conversación y en un tema de Gustavo Pena, “El Príncipe”, y sigue con una dedicatoria a su padre, a su primera novia, al candombe beat y al Carnaval uruguayo. Del primer título el martes se conocerá el videoclip que “Mandrake” y su banda rodaron días pasados.

El curioso nombre que más que sugerir algo parece trunco, surgió de forma fortuita cuando el experimentado compositor notó que en todas las nuevas canciones aparecía la palabra “De”: “De ellos dos”, “De Jinetes”, “De Biarritz”, “De sangre a sangre”. Y luego completó la nómina escribiendo otras bajo esa regla adrede. “Es la primera vez que uso un título cortito”, destaca Wolf.

El músico pelilargo no trabajaba con un productor artístico desde su disco solista “Primitivo” y desde la grabación de la versión de “Amor profundo” que popularizó Jaime Roos. Hoy asegura que después de haber contado con la colaboración de Guillermo Berta, baterista de Sinatras, para la realización de este material, nunca más volverá a hacerlo solo, porque “está bueno contar con una cabeza de afuera, sus conceptos me encantaron y aportaron cosas nuevas, además domina bien el estudio y esa cuestión de las computadoras, yo en cambio grabo a la vieja usanza”.

Casi sin proponérselo, Wolf logró una arista menos explícita de su pluma. “Hay una intención de no especificarlo todo. En lugar de decir ‘el teléfono es blanco’ elegí escribir ‘arriba de la mesa hay algo de un color claro que habla’, quería por pinceladas ir definiendo las canciones. No ser tan puntual”, explica a su modo.

Por otra parte, “es imposible desprender de mí el hecho de ser montevideano, no me sale porque yo quiero. Yo canto lo que vivo. En el disco anterior (Hay cosas que no importan) contaba más historias de otros, acá en cambio no hay muchos cuentos”.

Wolf está contento porque con Los Terapeutas desarrolló un circuito de conciertos en el interior del país, algo que durante mucho tiempo le resultó inabordable, porque “se encarecía el flete, el caché era demasiado o no nos conocían mucho”. “Hay grupos que crecieron brutalmente, lo nuestro es de a poquito”, aclara.

Con más de dos décadas junto a Los Terapeutas tuvo la oportunidad de experimentar distintas etapas del rock nacional. Al presente lo define como uno de los “mejores momentos de la música uruguaya”, porque hay presencia en las radios y un profesionalismo que antes era inexistente. “Hace veinte años no había manager, ni productores artísticos, ahora hay una especie de industria. Claro que todo es muy chico, con tres millones de personas no se puede hacer magia, pero los músicos hemos hecho un gran esfuerzo”, subraya.



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